lunes, 10 de diciembre de 2012

SE ESTRELLA EL AVIÓN DE JENNI RIVERA

El avión en el que viajaba la artista
 
EL ADIÓS A JENNI Y
EL MIEDO A VOLAR

Jenni Rivera
 
 
         Todas las televisiones americanas que emiten en idioma español llevan horas llorando la muerte de Jenni Rivera, la popularísima cantante estadounidense del ámbito cultural mexicano que falleció en la madrugada del domingo, al estrellarse, por causas aún no conocidas, el jet privado que la llevaba de Monterrey a Toluca. Hoy, en su página de inicio, el portal de la poderosa cadena televisiva UNIVISIÓN, la más grande de los EE.UU. en español, podemos leer lo siguiente:
 
 
Murió Jenni Rivera

ahora nace la leyenda

Con su partida, nace la leyenda de Jenni Rivera. La Diva de la Banda, la reina de la música Regional Mexicana, deja su mejor testamento: su música.

Más información en http://www.univision.com
 
 
 
 
 
 
TODA UNA DIVA
 
En los diarios y en innumerables sitios de Internet podemos encontrar hoy referencias biográficas de la artista. Transcribimos algunas, pensando, sobre todo, en nuestros lectores no americanos, pues en este continente, en los medios latinos, se trata de una cantante muy conocida.
 
“Nacida el 2 de julio de 1969 en Long Beach, California, la "Diva de la Banda", como se conocía a Jenni Rivera, gozó de gran popularidad por sus interpretaciones, cargadas de sentimiento.
 
Su vida se apagó este domingo cuando estrelló el avión en el que la transportaba. La aeronave fué hallada en el rancho conocido como El Tejocote, en la comunidad conocida como La Colorada, del municipio de Iturbide, en el norteño estado de Nuevo León.
 
Gracias a su álbum de 2008 titulado Jenni -hermana de los también cantantes Lupillo y Juan Rivera-, alcanzó el número 1 de Billboard en la lista de discos latinos.
 
Aunque ampliamente conocida entre la comunidad México-americana desde hace más de una década, en México su carrera comenzó a despuntar hace algunos años.
 
Nominada en tres distintas ediciones de los premios Grammy y vendedora de millones de discos en todo el mundo, a la par de su éxito musical también se desataron escándalos en torno a ella”.
 
 
 
 
JENNI EN DIRECTO
 
 
 
 
 
EL MIEDO AL AVIÓN
 
        Cuando ocurre una tragedia aérea como la presente, la imaginación sobre las causas del siniestro se dispara y a muchos le entra un miedo espantoso a subir a un avión. Es algo que hay que superar, sobre todo si vive usted en una isla, como nos sucede a los puertorriqueños. 
     
Curiosamente, hace unos días, el diario puertorriqueño EL NUEVO DIA publicó un artículo que Teresa Bausili escribió para el diario argentino LA NACION sobre el miedo a volar que aún existe en artistas internacionales muy conocidos. Fué el pasado dia 5. El titular era Artistas que le tienen miedo a viajar en avión. Desconocemos si era el caso de la diva, pero el periódico de San Juan destacaba el de una actriz norteamericana muy conocida: Algunos, como Jennifer Aniston, siguen rituales antes de abordar. Y añadía: Jennifer Aniston se siente segura cuando sube al avión con el pie derecho.
 
En su artículo, Bausili señala que “todos sabemos que el avión es el medio de transporte más seguro, y que es más fácil morir pateado por un burro que en un accidente aéreo. Así y todo, uno de cada seis pasajeros padece de aerofobia (datos de la Organización de Aviación Civil Internacional).
Hay casos legendarios, como el del futbolista holandés Dennis Bergkamp, que en sus contratos especificaba que no jugaría ningún partido que no estuviera tan cerca como para llegar por tierra”.
Oscar Niemeyer
 
Y pone varios ejemplos, como el del escritor de ciencia ficción, Ray Bradbury, “que tuvo que tomarse tres martinis dobles antes de pisar por primera vez un avión, a los 62 años”; el del arquitecto brasileño, recientemente fallecido, Oscar Niemeyer, que jamás voló en su vida; los actores Sylvester Stallone y Bruce Willis, que también padecen este mal, y el cineasta Stanley Kubrick, que recurre al barco cuando le es posible, todo con tal de no pisar un avión.
Sylvester Stallone
 
Bruce Willis
 
Luego se refiere a los que recurren a “curiosos rituales para poder abordar una aeronave”, como la Princesa Mette Marit de Noruega, de la que dice que viaja acompañada de su psicólogo y canta salmos. En el caso de la actriz norteamericana Jennifer Aniston, comenta que sólo “se siente segura cuando sube al avión con el pie derecho” y sobre la también estadounidense Megan Fox nos descubre que “solamente puede volar si escucha en sus audífonos a Britney Spears”.
Por último, hay una referencia a los remedios que se conocen para los aerofóbicos: psicólogos, cursos que organizan las propias aerolíneas, libros de autoayuda, simuladores, técnicas de relajación y hasta el recurso a la hipnosis, si es necesario, para perder el miedo a volar. Es algo que consiguió el Premio Nóbel colombiano Gabriel Garcia Márquez.
"La vida me enseñó que el verdadero temeroso del avión no es el que se niega a volar, sino el que aprende a volar con miedo", escribió Gabriel García Márquez (otro aerofóbico superado) en su artículo Seamos machos: hablemos del miedo a volar”.
Gabriel Garcia Márquez
 
En este artículo, publicado por el diario español EL PAIS el 26 de octubre de 1980, el autor de “Cien años de soledad”, comienza reconociendo el miedo de los latinos, en general, al avión. Recogemos unos párrafos de aquel trabajo periodístico:
El único miedo que los latinos confesamos sin vergüenza, y hasta con un cierto orgullo machista, es el miedo al avión. Tal vez porque es un miedo distinto, que no existe desde nuestros orígenes, como el miedo a la oscuridad o el miedo mismo de que se nos note el miedo. Al contrario: el miedo al avión es el más reciente de todos, pues sólo existe desde que se inventó la ciencia de volar, hace apenas 77 años. Yo lo padezco como nadie, a mucha honra, y además con una gratitud inmensa, porque gracias a él he podido darle la vuelta al mundo en 82 horas, a bordo de toda clase de aviones, y por lo menos diez veces. No; al contrario de otros miedos que son atávicos o congénitos, el del avión se aprende.
 
Lo cumplí (el juramento de que no volveria a volar) durante diez años, hasta que la vida me enseñó que el verdadero temeroso del avión no es el que se niega a volar, sino el que aprende a volar con miedo. Es una especie de fascinación. De todos los temerosos insignes que conozco, el único que de verdad no vuela es el arquitecto brasileño Oscar Niemeyer. En cambio, su compatriota George Amado, que es un timorato aéreo de los más grandes, ha tenido la audacia poética de volar en Concord desde París hasta Nueva York, para allí tomar un barco que lo llevara a Río de Janeiro. El escritor venezolano Miguel Otero Silva y el director de cine brasileño Ruy Guerra, por distintos caminos, han llegado a la conclusión de que la única manera de combatir el miedo al avión es volando con miedo, y lo combaten casi todos los meses. Carlos Fuentes, que no voló durante quince años y hacía unos viajes épicos de ocho días, cambiando de trenes, desde México hasta Nueva York, no sólo ha vuelto a volar, sino que la semana pasada fue a dictar una conferencia en la Universidad de Indiana, en una avioneta de un solo motor. (…)
Mi madre no ha volado más de dos veces en su larga vida. Nunca ha sentido miedo, pero conoce muy bien el de sus hijos -que son doce-, de modo que mantiene siempre una vela encendida en el altar doméstico para proteger a cualquiera de nosotros que se encuentre en el aire. Su fe es tan cierta, que a uno de sus hijos -que es ingeniero de caminos- se le cayó hace poco un buldozer en una cuneta. Mi madre oyó decir que el rescate podía costar más de 100.000 pesos, y le dijo a mi hermano que no gastara ni un céntimo, pues ella iba a encender una vela para sacar el buldozer. Mi hermano la reprendió: «Sólo a ti se te ocurre que una vela puede sacar un buldozer de una cuneta». Mi madre, impasible, le replicó:
 
-¡Cómo no va a sacarlo, si sostiene un avión en el aire!”
 
CHIQUITO DE LA CALZADA,
MELENDI Y ANA KIRO
 
Chiquito de la Calzada
 
Ana Kiro
 
 
Dos artistas que nunca quisieron saber nada del avión, pese a los desplazamientos que tuvieron que hacer, el primero en la mejor etapa de su vida artística y la segunda cuando residía en Barcelona, fueron el humorista y cantaor Chiquito de la Calzada y la cantante, presentadora y actriz Ana Kiro.
 
Chiquito viajó, sobre todo, en automóvil, aunque hubiera que afrontar auténticas palizas, aunque, naturalmente, no tuvo mas remedio que subir a un avión cuando viajó a Japón, en sus tiempos de cantaor.
 
De Melendi no hay más que recordar la vez en que el avión donde viajaba a América tuvo que dar vuelta para dejarlo en Madrid, según contaron los periódicos.
 
Ana Kiro no tenia reparo alguno en conducir horas y horas en su Renault desde Barcelona para cumplir con sus compromisos artísticos en su tierra gallega cuando residía en la capital catalana. Hacia cualquier cosa con tal de no subir a un avión. Y cuando adquirió su casa en la Costa del Sol, ya en los últimos años de su vida, no dejó de preferir el vehículo propio y las autopistas para desplazarse al Mediterráneo.

 
 
 
EL MIEDO A VOLAR
EN LA PRENSA GALLEGA
 
         Desde siempre, el miedo a volar permanece unido a la historia de la aviación comercial y ha sido, es y será, motivo de reflexión e incluso de debate. Es un miedo consustancial al género humano. Ni en el aire ni en el agua se encuentra en su elemento, en su hábitat natural por lo que la inseguridad y el miedo afloran de inmediato. Se puede dominar e incluso llegar a vencer el miedo pero también son muchas las personas víctimas del mismo que no consiguen superar nunca su miedo a subir a un avión.
 
Carmen Ferreras
EL CORREO GALLEGO. 23 agosto 2008
 
 
 
         La gente tiene más miedo a los aviones que a los coches aunque sean más peligrosos -decenas de muertes en el aire frente a miles de fallecidos en las carreteras-, y ello porque el aire no es un medio natural para el hombre y porque en los aviones no se tiene el control. Así lo explica el psicólogo José Manuel Alemán, quien sostiene que la mente no funciona de manera objetiva ni tiene miedo a riesgos reales, sino a lo que percibe como tal.
 
Fátima M. Montesdedoca
LA OPINION CORUÑA. 24 agosto 2008
 

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